De crisis, recortes, impuestos e incrementos de jornada
Ha comenzado la negociación en relación al incremento de jornada decretado por el gobierno central, con eco en el autonómico, para los empleados públicos madrileños. Y la negociación se presenta bastante difícil, después de que se ha reducido, primero, y congelado, después, el salario de dichos funcionarios, ahora se pretende incrementar su jornada, en principio para reducir el déficit público, a la vez que la presidenta autonómica amaga con una reducción del tramo regional del IRPF. ¿Cómo se casa todo eso con justicia? Pues me temo que difícilmente.
Si la crisis económica ha golpeado duramente a alguien, está claro que ha sido a quienes hoy se encuentran en el paro. A muchos trabajadores, entre ellos los empleados públicos, la crisis está suponiéndoles una reducción de ingresos y/o un endurecimiento de sus condiciones de trabajo (y quede claro que a los llamados "funcionarios" nos han aplicado las dos medidas). Y aún queda un sector de trabajadores que no se han sentido perjudicados en sus condiciones laborales.
En este contexto se encuentra el incremento de jornada de los empleados públicos decretado tanto por el gobierno central como por el gobierno autonómico. Su intención es clara: no se trata de aumentar los servicios, sino de reducir el gasto de personal. Las horas adicionales servirían, por tanto, para reducir la necesidad de personal y, como consecuencia, enviar a más seres humanos al paro. ¡Genial!
Simultáneamente, nuestra presidenta regional se permite la frivolidad de amagar con una reducción del tramo regional de impuestos. Es decir, que, de alguna manera, se le ha pasado por la cabeza repartir riqueza (que no viene mal, si estuviera bien hecho) a costa del empeoramento de condiciones laborales de los funcionarios, de reducir su salario al disminuir el reconocimiento de quienes se ven obligados a realizar jornadas extraordinarias, y de enviar más personas al paro. ¡Una idea brillante!
Seguiremos prestando servicios, como empleados públicos responsables de la asistencia sanitaria, con el máximo cuidado que Vds nos permitan. Pero, sinceramente, nos va a ser difícil mirarles a la cara con respeto. Tendrán que ganárselo.
